domingo, 23 de julio de 2017

SOBRE EL RASTRO CUTURAL DE LA TÉRMICA, KATEB YACINE Y SU APOYO A LA CAUSA BEREBER


El Rastro Cultural de La Térmica, que empezó su andadura allá por el mes de noviembre de 2014 y que esta última edición pasó a celebrarse el primer viernes de cada mes, se toma un merecido descanso este verano para volver con energías renovadas el próximo 3 de noviembre.
 En el vídeo que acompaña esta entrada -y en el que aparezco en los minutos finales- se puede apreciar el buen ambiente que hay, con más de 40 puestos en los que encontrar libros, cómics, revistas, vinilos, cd's, fotografías, juguetes y merchandising vintage,  artesanías varias, ropas y complementos y un sinfín de cosas diversas y atractivas.


 Realmente uno nunca sabe lo que se va a encontrar esas tardes noches. A mí me encanta escaparme unos minutos de mi puesto para husmear en los otros, y siempre vuelvo con alguna pieza interesante. Como muestra, el libro que adquirí la última jornada en el stand de mi amigo y colega Miguel Ángel. Lleva por título El poeta como boxeador, y está compuesto por entrevistas al argelino, poeta y revolucionario Kateb Yacine, autor de numerosas obras de teatro y de la novela Nedjma. Las entrevistas fueron realizadas para distintos medios entre 1958 y 1989, y reunidas y presentadas por Gilles Carpentier* en este tomo que se publicó como un suplemento del número 49 de la revista debats en septiembre de 1994.

El poeta como boxeador. Entrevistas 1958-1989. Kateb Yacine (Debats)
Fotografía: Pedro Delgado

 Kateb Yacine murió en Grenoble (Francia) el 28 de octubre de 1989. Sin embargo, las palabras que leo y subrayo en el libro tienen la misma actualidad que entonces.
 Quizás muchos no recuerden los incidentes de Tizi-Ouzou, acaecidos en Argelia en 1980, cuando los estudiantes se sublevaron contra las autoridades arrastrando con ellos a gran parte de la población. "Recuerde cuál fue el origen de Tizi-Ouzou... Fue aquella torpeza increíble de un wali que se atreve a prohibir una conferencia sobre la antigua poesía de los cabilas", apunta Kateb Yacine sobre la abortada conferencia de Mouloud Mammeri sobre la poesía beréber en la capital de la Gran Cabilia, que hizo que el pueblo se movilizase por su lengua. "Cuando hacen tonterías como esa..., nos dan esperanza. Sí, no dejan de hacer tonterías, de humillar a la gente, de manifestar su menosprecio, su ignorancia, sus prejuicios, y es eso lo que va a preparar el terreno para la toma de conciencia, puesto que continúan. No han comprendido, no comprenderán nunca, y, por eso mismo, están condenados a cometer siempre los mismos errores".
 Los bereberes reclaman ahora en el Rif un hospital, una universidad y un trabajo digno para los jóvenes que no quieren tener que abandonar su país en una patera. Pero no se les deja ni protestar, y cuando eso ocurre la presión se concentra y termina por explotar -cualquiera que haya hecho un puchero en una olla exprés sabe a lo que me refiero-.

Manifestación en Alhucemas (Fotografía: Agencia EFE)

 Tras la detención de Nasser Zefzafi, las mujeres también han tomado la primera línea.
 "En 1980 se creó un movimiento de mujeres, al mismo tiempo que el de los estudiantes de Tizi-Ouzou; por primera vez se ha visto a las mujeres salir a la calle, al centro de Argel, y a los hombres convertirse en espectadores... Y en la lucha contra el fanatismo y la demagogia religiosa, son las mujeres las que se muestran más valientes", nos recuerda Kateb desde las páginas del libro. "Sin mujeres no hay revolución" dicen ahora las abanderadas del Movimiento Popular del Rif que nació tras la muerte a finales de octubre del vendedor ambulante de pescado Mouhcine Fikri, triturado dentro de un camión de basura cuando intentaba recuperar la mercancía que le acababa de confiscar la policía.

Mujeres en las protestas de Alhucemas
Fotografía: Reuters

 "A nosotros, no es el poder lo que nos interesa, es más bien la conciencia, la toma de conciencia de todo un pueblo", decía Kateb Yacine en 1987. "El poder tiene miedo de dos fuerzas: tiene miedo al movimiento nacionalista y tiene miedo al movimiento obrero. Tiene miedo de que haya un despertar real en las montañas", afirmaba en esa entrevista con Tassadit Yacine, especialista comprometida en la cultura amazigh. Por cierto que nunca había llevado tan lejos Kateb su condena al "árabo-islamismo" como en aquella conversación, reivindicando con tanta fuerza y tanta cólera los orígenes bereberes de África del Norte. "Es africano como hay que llamarse".

 A continuación, os dejo algunos subrayados más de El poeta como boxeador sobre el tema bereber:
"Se habla del árabe, se habla del francés, pero se olvida lo esencial, lo que llaman el "beréber". Término falso, venenoso incluso, que viene de la palabra "bárbaro". ¿Por qué no llamar a las cosas por su nombre, y hablar del tamazight, la lengua, y de Amazigh, esa palabra que representa a la vez al haza de tierra, al país y al hombre libre? Hay que imaginárselo, a este país, en la época de la Kahina. Éste mismo es un nombre que hay que explicar y desmitificar. Se llamaba Dihia, aquella mujer que tenía bajo su mando una confederación inmensa de tribus. Kahina viene del hebreo, del término cohen, que significa profeta. Los árabes la llamaron así porque tenía el don de la palabra, sabía dirigirse a su pueblo. Un rumor prudentemente referido por Ibn Khaldun la quiere judía: eso no es lo esencial, no fue así como entró en la historia. Además, esa hipótesis me parece falsa, pues ella no defendió el judaísmo, sino a su pueblo contra el islam. Los musulmanes a quienes ella combatía tenían, pues, todo el interés en hacerla pasar por judía, por enemiga. (Del mismo modo, algunos sionistas tienen interés en decir hoy que es judía.) 
 Estamos situados ante el complejo árabo-islámico. La alienación fundamental es creerse árabe, es la arabidad. Ahora bien, no hay raza árabe ni nación árabe. Sólo hay una lengua que ha vehiculado el Corán y con la que los árabes se han coronado de gloria. Los regímenes políticos se sirven de esta arabidad para enmascarar a su propio pueblo su identidad... 
[...] Pero quisiera volver sobre el tamazight. No hay que olvidar que mucha gente, en Argelia, habla esta lengua. Sin embargo, nos los presentan como una minoría. Y muchos argelinos se creen árabes porque caen en la mitología áraboislámica. La verdadera identidad es temida, podría cambiarlo todo en África del Norte. Suponga, por ejemplo, que en la radio se dirigen a los campesinos del Rif en tamazight, eso lo cambiaría absolutamente todo. Si Argelia siguiera la vía de la revolución, es así como establecería la relación. Actualmente no hay ningún diálogo con el pueblo marroquí, hay simplemente dos Estados que, de vez en cuando, son cómplices y, de vez en cuando, luchan entre sí. En el terreno cultural hay, pues, mucho que hacer... Esta lengua ha estado sofocada desde hace milenios -los romanos quisieron imponer el latín, los árabes su lengua y los franceses, a su vez... Pero existe, vive y se empobrece, cuando es la base de nuestra existencia histórica. Sólo a través de ella podemos volver a encontrarnos. El trabajo del escritor se vuelve, en el límite, casi oral: hay que estar presente, hablar a las personas, ir al encuentro de la trampa que se  nos ha tendido y que quiere que se sea árabo-musulmán o bien argelino de lengua francesa. Estos son los dos guetos que yo quiero evitar"
"[...] Para nosotros, la primera lucha es, evidentemente, la libertad de expresión".
Declaraciones de Kateb Yacine recogidas por Nadia Tazi (1980)


K.Y: "Hemos hablado de los romanos y de los cristianos. Ahora hablemos de la relación árabo-islámica; la más larga, la más dura, la más difícil de combatir". T.Y: "¿Porque es constitutiva de la cultura del pueblo?". KY: "Es duro luchar contra una capa de alienación como ésa. Durante estos trece siglos, se ha arcaizado el país pero al mismo tiempo se ha aplastado al tamazight, a la fuerza. Va todo junto. La arabización no puede ser nunca otra cosa que el aplastamiento del tamazight. La arabización es imponer a un pueblo una lengua que no es la suya, y por tanto combatir la suya, matarla. Como los franceses cuando prohibían a los escolares argelinos hablar árabe o tamazight porque querían hacer a Argelia francesa. La Argelia árabo-islámica es una Argelia contra sí misma, una Argelia extranjera a sí misma. Es una Argelia impuesta por las armas porque el islam no se hace con bombones y rosas. Se ha hecho con armas y sangre, se ha hecho por el aplastamiento, por la violencia, por el desprecio, por el odio, por las peores abyecciones que un pueblo pueda soportar. El resultado está a la vista. Cuando se toma a Ibn Khaldun*... ¿por qué no se ha hecho nunca una edición popular de Ibn Khaldun? Le propongo esto, ahora: tome La Historia de los Beréberes, haga una edición popular de Ibn Khaldun. Se me dice que es duro, etc. Hay aspectos un poco arduos: los orígenes de las tribus. Si se quitan esas páginas, hay páginas luminosas sobre la historia. Mire, por ejemplo, cuando se dice que este pueblo ha apostatado doce veces... Eso prueba que la píldora no ha pasado nunca". T.Y: "Hubo el fenómeno de los Bergwata, que fue una manifiesta toma de conciencia de lo que algunos han llamado una forma de nacionalismo norteafricano. Pero usted no puede decir que esos hechos culturales islámicos, y por consecuencia árabes, no han sido asimilados por el pueblo. Son parte integrante -lo quiera usted o no- de la cultura argelina y del Magreb". K.Y: "No estoy de acuerdo. La gente cree porque no tiene otra cosa. Hay mucho que decir. Estamos presos en un océano de mentiras. Tenemos un hilo para volver a encontrar la verdad, hay siglos de mentiras, e Ibn Khaldun es muy importante, porque él estaba en pleno árabo-islamismo, pero tenía un espíritu científico". T.Y: "Veía la realidad tal como era". K.Y: "Para nosotros, es una fuente extraordinaria. Hay que extenderla. Es necesario que La Historia de los Beréberes de Ibn Khaldun se enseñe. Es la que más nos concierne. Esa es su obra fundamental. Cuando se lee, se puede llegar también a las demás cuestiones". T.Y: "¿Puede decirnos algo más de ella?" K.Y: "Podemos llegar a las mujeres. Cómo es que este pueblo fue dirigido por una mujer. Y luego, ¡atención! Este pueblo no es solamente Argelia..." T.Y: "Es normal, ya que Argelia, Tunicia, Marruecos, son creaciones recientes". K.Y: "...era África del Norte. Una África del Norte mucho más amplia que la que se nos enseña, pues iba de Libia a África. El Magreb mismo es demasiado restrictivo. Es africano como hay que llamarse. Somos africanos. Tamazight es una lengua africana: la cocina, la artesanía, la danza, la canción, el modo de vida, todo nos muestra que somos africanos. El Magreb árabe y todo eso son invenciones, ideología; y su objeto es desviarnos de África". 
      Entrevista de Tassadit Yacine a Kateb Yacine (1887)


"Si Kateb Yacine compara tan a menudo al poeta con un boxeador, es porque está dispuesto a recibir golpes tanto como a darlos, si no más. La misma imagen expresará, por otra parte, tanto el entusiasmo de las victorias por puntos como el desencanto de las derrotas por KO". 
Gilles Carpentier



http://www.rtve.es/alacarta/videos/telediario/organizaciones-derechos-humanos-piden-liberacion-activistas-del-rif/4116840/


 Ojalá el rey sea magnánimo a finales de julio y declare una amnistía para todos los detenidos. Y que todo se reconduzca y vuelva la calma.



*Los textos de El poeta como boxeador están traducidos por Eduard J. Verger.

*Ibn Khaldun (1332-1406). Historiador, filósofo y gran viajero, considerado como el precursor de la sociología, es el autor de un Libro de las consideraciones sobre la historia de los árabes, los persas y los beréberes.

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